
Esto, lógicamente, Brasil lo tiene muy en claro y por eso está negociando venderle el petróleo y así iniciar un nuevo boom económico para los brasileños.
Lula, el presidente carioca, no cree mucho en los discursos antiimperialistas a pesar de su formación hacia el sindicalismo, y es que es obvio que el negocio es redondo y bueno para combatir la pobreza en un país plagado de fabellas.
Con esto se le podría venir la noche con tormenta a Chávez quien es uno de los principales vendedores de petróleo a los americanos y veremos como nuevamente se iniciará una pelea organizada por el país del norte y enfrentada por políticas dictatoriales como son aplicadas en la política chavista.

Leer más El País





